domingo, 8 de abril de 2007

CONCLUSIÓN

Tras las distintas visitas al sector y luego de la aplicación de la encuesta, y las diversas conversaciones con los usuarios y propietarios del lugar, podemos señalar, sin objeciones, que Esmeralda, es un sector plenamente reconocible dentro de la ciudad, destacándose mayormente en ella su carácter nocturno. Sin embargo, por la diversidad de actividades que en ella confluyen (de tipo comercial, negocios, administrativas, entre otras) no ha podido posesionarse en el medio urbano valdiviano como un barrio, propiamente tal, razón que, por ende, ha impedido su aproximación a un perfil netamente bohemio, pese a que la mayoría de los usuarios valdivianos de distintas edades lo reconocen como el sector de esparcimiento nocturno y acuden a ella principalmente por esta motivación.
La carencia de una función exclusiva ha dificultado que Esmeralda adquiera las características de la calle Suecia en Santiago, lugar representativo de lo que sí es considerado como un barrio bohemio, propiamente tal, y que se encuentra plenamente arraigado en el consciente popular, pues su única actividad es comercial-esparcimiento por excelencia. No obstante, pese a esto, el usuario valdiviano mantiene una visión centralizada de la misma, estableciendo comparaciones con Suecia pese a la heterogeneidad, afirmando que Esmeralda es lo más cercano que tenemos a un barrio bohemio.

Esta situación parece inaudita y contradictoria más aún si consideramos los aspectos legales que establecen que la calle Esmeralda desde el 16 de julio de 1963 existe en el plano regulador de la comuna como un sector con una vocación comercial, por excelencia.
En resumen la calle Esmeralda no tiene un carácter de “barrio” reconocible, pero si tiene un perfil identificable por el usuario, ya que este reconoce esta calle como el centro de la bohemia en Valdivia.

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